DE CLIENTELISMO POLITICO & LIDERAZGO
El líder
no necesita de servilismos para ejercer influencias, el líder es un ente
individual con una
capacidad natural de recepción positiva hacia todo ser existente. Se nace líder,
no se crea, el líder tiene
convicciones que lo honran, lo alienta y lo motivan, el líder no es sumiso, ni
incapaz, es energético y
tendencial hacia objetivos claros y precisos. Ser líder genera admiración
natural, es seductor de
pasiones espontaneas y estilizadas en sus propios objetivos de humanización.
Hoy, no es más que una alianza estratégica de fuerzas políticas del mal,
conspirantes y enajenantes,
ante la complacencia de poder otorgado por instituciones a él, y este, a servir
de punto apoyo para los
intereses que le sostuvieron para llegar allí. Y para permanecer, es necesario
el servilismo clientelista
literal y faccionista a poderes retrocarcitrantes. Contrario al líder natural,
el clientelista, tiene apoyo de
sectores de poder burocrático y oligárquico, en base a concesiones
oportunistas, lo que le permitirá al
clientelista convertirse en una opción de poder permanente por su inmisericordia
hacia la mayoría y su
confabulación con los poderes que promueven la egolatría como centro del poder,
o mejor dicho el
poder personalizado. Esto lleva tendencia de tiranía, producto del cartelismo monopólico
de poderes
al unísono y de ambición clientelista e ilimitada. El clientelista, ante la
ausencia de un sistema
democrático estructurado, hace alianzas con sus opositores y se los suma a su clientelismo,
llevando
esto a la conformación de carteles monopólicos y por ende a administración de
imposiciones a la
mayoría. Compra jueces, compra regidores, estructura los poderes para el
servilismo y para impedir su
futuro enjuiciamiento, producto de la violación a las regulaciones y a la constitución
establecida. El
clientelista no tiene confianza en sí mismo, sino que crea las condiciones
mediante el poder seductor
del capital, para comprar votos y para lograr objetivos específicos y
clientelistas, ya que de otra forma
no podría hacerlo, por no poseer el carisma natural del Líder. Hoy, no es más
que la liga de intereses de
gente que con su ego tienen sometido a muchos ignorantes y profesionales
cobardes, que no se atreven
a enfrentar su obligación historia de mantener su estándar de vida, para su
nivel profesional y aceptan
ser sometidos por imposición clientelista. Muchos de ellos se suman al juego económico
suprimiendo
su libre albedrio, para unirse al poder clientelista. El clientelista está
limitado al juego de intereses
oligárquicos, ya que como líder clientelista se suma a la oligarquía existente,
pero circunscribiendo sus
acciones limitada a objetivos oligárquicos determinados. El líder clientelista
no es libre, es un simple
títere de poderes asociados para un fin. Sin clientelismo, el líder
clientelista no es líder, es un simple
títere, pero necesita de dar para poder crear las bases clientelistas y por
tanto debe corromper y
Corromperse, para seguir como opción de poder oligárquico y mediocre.

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